Lourdes 28 de Julio

Son las 8:45 de la mañana, camino hacia mi trabajo y aun no estoy despierta del todo, me falta un café pero ya sé que hoy no llego. Tengo un vuelo a las 14:00 y todo a medias, como siempre. Llego tarde a la oficina, me comprometí a llevar a los niños al campamento de verano, no puedo resistirme a sus caritas implorantes: “Mami llévanos tu”, vamos a estar dos días sin verte”.
El sentimiento de culpa me acompaña en cada viaje, desde que confirmo el vuelo hasta que vuelvo a casa y me reciben con un “Mami, que nos has traído”. No, no termino de acostumbrarme a dejarlos en casa sin mí.

Antes era diferente, cada viaje una aventura , un nuevo reto que superar, un peldaño más en mi escalada,  una nueva ilusión … Ahora la aventura es quien recogerá a los niños en mi ausencia, la duda de si estarán bien , de si algún día llegaré a tiempo a recogerles.

No soy buena madre, lo intento, pongo todo mi empeño pero el saco de paciencia que venía con cada uno de mis hijos se agota a los quince minutos. Esta mañana me he olvidado el almuerzo para el recreo, no he encontrado las gafas de bucear de Marta para la piscina, ni he conseguido hacerle una coleta en condiciones y casi pierdo los papeles cuando ya en la puerta, cargada como una bestia con sus bolsas y mi maleta, Alonso recuerda que ha olvidado meter los cromos de futbol, los hemos buscado durante 10 interminables minutos, estaban en la mochila, los metió papá, el si se acuerda de este tipo de cosas, nunca se le olvidaría el almuerzo y hace unas trenzas de raíz a Marta perfectas. Creo que no podría hacer esto todos los días como todas las madres.

8:55 por fin he llego a mi despacho con la sensación de haber hecho media maratón, sudada, despeinada con la maleta arrastras y sintiéndome la peor madre del universo por tener que viajar de nuevo… y allí esta ella, la encargada de recordarme que soy la Señora Ferrer y que para nada soy perfecta, que es verdad que estoy sudada, despeinada y probablemente soy una mala madre, pero ella no lo sabe. Ella con su pelo amarillo, perfectamente planchado y peinado, su cara de porcelana, sus uñas con manicura francesa y esas tetas desafiando todas las leyes, las de la gravedad y alguna otra. Son operadas seguro.
¿Cómo hará para estar siempre tan perfecta, llegar antes que yo y encima sonreír todo el rato?, que estupidez, tiene 10 años menos que yo, soltera, no tiene hijos, tiene todo el tiempo del mundo para pintarse las uñas y plancharse el pelo, cero responsabilidad. Consigue irritarme.

Definitivamente hoy va a ser un día horrible, apenas he dormido, creo que mi atuendo no es el apropiado, mi falda es demasiado corta y mis zapatos demasiado altos para un viaje a Londres, reunión y cena con una veintena de tipos a los que no me une nada, con los que no me apetece hablar siempre de los mismo y que por más que intenten que no se note, hacen que me sienta diferente por ser mujer. Siempre observada, siempre midiendo los largos de mi falda, femenina pero correcta, intentando aparentar más profesionalidad que ellos y siempre deseando escapar para que ellos puedan hablar de sus cosas de “tíos”.

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2 respuestas a Lourdes 28 de Julio

  1. RFF dijo:

    Una mujer moderna, una bella mujer, intentas hacerlo todo perfecto pero te pillan.
    Falta-te confiança em ti própria para que sejas perfeita.
    Beso

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  2. luismi dijo:

    Cada vez que leo me engancha mas…..

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