Elena, 28 de Julio (2)

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Sin darme cuenta he dejado de llorar y trato de entender la letra de la canción  de la centralita. Resulta frustrante.  No entiendo lo que dicen. Estoy anotando mentalmente en  mi lista  “apuntarme a clases de inglés” cuando la voz de Lourdes por fin suena al otro lado.

Me pregunta si estoy bien, su secretaría de la dicho que “una tal Elena” esperaba muy alterada al teléfono.

¡Su secretaria!!.  Y con que naturalidad lo dice. Siempre ha sido así, sabe como quitarle importancia  a las cosas, como hacer ver que no es raro que consiga todo lo que tiene porque ella se lo merece. Ella se merece una gran carrera con secretaria incluida ¿y yo?, acaso yo no me merezco algo más que un trabajo a media jornada en el que piensan que mi única motivación para aceptarlo fue poder salir de casa cuatro horas todos los días. Un trabajo en el que todo lo mínimamente emocionante , como la vez que pillaron al de reprografía con la becaria magreándose en el lavabo, ocurre en las 4 horas que no estoy allí…

La voz de Lourdes interrumpe mis pensamientos.

Me dice que anda mal de tiempo.

Mal comienzo, lo mio no va a resolverse con prisas.

Yo necesito tiempo, necesito hablar con ella en persona. Llevo días sin dormir, alimentándome de café y quicos y ya no puedo más. Necesito que todo cambie, necesito sentirme bien, sentirme viva como antes, como antes de las niñas, como antes de Marcos. La sola idea de pasar el mes de agosto encerrada en esta mentira y un piso de 50 metros en Estepona con los tres hace que palidezca, sufra sudores fríos y mi corazón alcance una velocidad que excede todos los límites recomendados.

Me he lanzado y no puedo parar pero Lourdes, la ocupada Lourdes corta por lo sano.

Me dice que tendré que esperar al viernes, si es que puede ir el viernes.

Yo le imploro que no me haga esto. No puedo esperar.Le suplico y noto como las lagrimas se amontonan de nuevo en mi garganta buscando un hueco para salir y provocando un horrible dolor.

Y ella, con su acostumbrada calma, con su estudiada distancia me dice que si no puedo esperar llame a otra. Ella está muy ocupada tienen una reunión en Londres y nada preparado.

Esa es su respuesta y se que no le ha costado nada dármela. Enfurezco y le contesto haciendo un gran esfuerzo por no derrumbarme.

– Que te lo prepare tu secretaria,.- y cuelgo el teléfono.

Pero qué me pasa, esta contestación no es propia de mí la dulce y complaciente Elena. Quizás debería pedirle disculpas, o…quizas no. No. definitivamente no. Que le den. Que le den a su viaje a Londres, a su secretaria y a sus zapatos de tacón.

Siempre ha sido igual, desde el instituto, Doña ocupada, la más especial, la más apropiada, la más…. Cómo me gustaría estar en su lugar y coger ese avión a Londres y tener conversaciones interesantes con gente interesante, darme un baño caliente sin constantes interrupciones, pasear los Leicester Square, tomar una pinta en el Red Lion y bailar en el Astoria.

Pero no, mi plan para hoy es llamar a la oficina y fingir la quinta lumbalgia del mes.

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3 respuestas a Elena, 28 de Julio (2)

  1. rafa dijo:

    No podeis dejarme asi, quiero mássss

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  2. penélope dijo:

    Me encanta, genial.

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  3. luismi dijo:

    Ostias……dentro de mi ignorancia creo que os lo curráis me a molado……👍

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