Elena. key to the highway

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Desde que logré gastarme una indecente cantidad de dinero en bragas y sujetadores no he sido capaz de usarlos. Todos los días abro el cajón de mi ropa interior le paso la mano suavemente por encima  cojo unas insulsas bragas y me las pongo.

No sé porqué razón no los he estrenado aun.

Hoy estaba con el cajón abierto, la mano acariciando la seda y justo en ese momento de ensoñación Marcos ha pasado por detrás y ha visto mi mano en el cajón, la seda en mi mano y ha visto la culpabilidad en mis ojos. Si. La culpa porque cuando compre esos conjuntos acababa de desear que otro hombre me desease y yo no hago ese tipo de cosas.Y en el probador al abrochar el sujetador y ajustarlo sobre mi pecho no pude evitar acariciar el punto donde la seda se fundía con mi piel bronceada por el sol y me gustó lo que sentí y me gustó lo que vi.

Marcos ha pasado su mano por mi cuello, se ha acercado y me ha dicho al oído. ” Que ganas de verlo en el suelo”, y ese ha sido el empujón que me faltaba. He sacado uno de los conjuntos del cajón y me lo he puesto.

En la oficina aunque hubiese querido olvidar lo qué llevaba debajo de mi vestido ha sido imposible por dos razones: Una porque el encaje y la seda aunque preciosos no son tan cómodos  como el algodón y el elastano y dos porque Marcos no ha dejado de mandarme whatsapp con cualquier excusa incluyendo en alguna ocasión una de esas pequeñas y redondas caritas amarillas con corazón incluido.Y yo sintiéndome cada vez culpable en cada mensaje que he contestado más emoticonos he incluido.

En fin que he pasado toda la mañana comportándome como una quinceañera  y sufriendo porque Marcos espera a un adulta por la  noche. Una adulta que yo no quiero ser.

Ya en casa la cosa ha empeorado. Las niñas, estoy convencida que sobornadas por su padre, han decidido ir a dormir a casa de una de sus amigas.- Papá nos ha dado permiso.- Han dicho sin dejarme tiempo a preguntar nada más cuando las he visto salir con las mochilas de casa.

Marcos se está tomando muchas molestias para provocar que esta noche ocurra algo entre él y yo. Algo que ambos llevamos meses evitando. Algo que no se si estoy dispuesta a que pase.

Mi cuerpo quiere, eso lo sé. Lo noto. Pero mi mente….. mi mente va por otro lado. Mi mente solo quiere esfumarse. Podría dejarme llevar sin más. Abandonar mi cuerpo sobre la cama con el precioso conjunto negro y mientras volar con mi mente a cualquier otro lugar.

Voy a darme una ducha, voy a ponerme ese sexy conjunto y voy a esperar a Marcos tomándome un copazo. Va a ser la única manera de dejar que ocurra. De estar relajada y de que no me importe sentir sus manos sobre mi piel.

Me quito la ropa y me dirijo al salón semi-desnuda y descalza. Enciendo el equipo de música y suena de pronto a gran volumen  key to the highway y la voz  de Eric Clapton inunda el salón y los pasillos de mi casa e inunda mi cuerpo y me dejo llevar por la cadencia de la melodía.

Estoy abstraída, estoy disfrutando moviendo mi cuerpo al ritmo de la música y no oigo como gira la llave de Marcos en la puerta ni oigo sus pasos al aproximarse. De pronto unas manos atrapan mis caderas y yo ya no puedo parar la lencería y Eric Clapton han desplegado su magia y Marcos hoy tendrá lo que quería…..

 

 

 

 

 

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