UNAX

abdominales

Cada día soporto menos ir a la oficina. No me relaciono con mis compañeros, y mi trabajo resulta tedioso. Contesto al teléfono de forma mecánica “Aguirre y Berenguer buenos días  en que puedo ayudarle” “Aguirre y Berenguer buenos días en que puedo ayudarle” “Aguirre y Berenger buenos días en que puedo ayudarle” y así una y otra vez durante cuatro horas, todos los días de todas las semanas de todos los meses a excepción de agosto que Aguirre y Berenguer tienen a bien dejarme descansar.

Me da vergüenza reconocer esto pero no sé a que se dedican Aguirre y Berenger ni siquiera se si existen un señor Aguirre y un señor Berenguer.

Al principio, cuando llegue a aquella  centralita, me propuse ser una trabajadora ejemplar, recuperar a la mujer dinámica y llena de proyectos que había sido en la universidad antes de aquel puñetero viaje en el que un polvo cambió toda mi vida. Dos meses después decidí que prefería pasar desapercibida y  que el dinamismo y los proyectos los dejaría para la vida fuera de aquel mostrador.

Aquí entre nosotros reconozco que aunque en casa y con mis amigas me quejo mucho de los duro que es mi trabajo  y de la gran responsabilidad que conlleva lo que yo hago podría hacerlo desde mi sobrina Irene que tiene sólo seis años hasta las descerebradas de mis mellizas. Contesto el teléfono. Un teléfono con muchos botones pero un teléfono al fin y al cabo. O así era hasta ayer.

Hoy   cuando llegué a la oficina el teléfono había desaparecido.

Yo miraba incrédula mi mesa. Abrí los cajones que hay debajo y nada. Encontré una barrita de cereales caducada  de uno de mis intentos de recuperar mi cuerpo, mi neceser para emergencias,( paracetamol, ibuprofeno, flatoril, tampax, cepillo y pasta de dientes, tiritas y un  pequeño costurero de esos de los hoteles) y el neceser para emergencias de Paula, la chica que hace el turno de tarde, y no pude evitar abrirlo y joder no había color crema de manos, rimel, pintalabios, condones, toallitas íntimas y un mini tanga negro. Esta claro que mis emergencias y las de Paula no son ni parecidas.

Aun con el mini tanga en la mano empecé a pensar aterrada que igual habían suprimido mi puesto, las piernas empezaron a temblarme, noté un sudor frio en mi frente y me imaginé contándole a Marcos que ya no trabajo ni cuatro horas, me dejé caer en la silla y en ese momento sólo en ese momento noté que alguien me estaba observando.  Levanté la vista y allí estaba la razón de la desaparición de  mi teléfono.

Tenía el pelo de ese rubio tostado por el sol, los brazos con unos perfilados antebrazos en los que podía adivinar el inicio o fin de un tatuaje y poco más veía aparte de una caja enorme en la que pude leer Panasonic KX-TDA15.  

-Elena, veo que ya conoces Unax. Ha venido por el plan renove de los equipos informáticos y hoy os toca a vosotras.- oí a mi jefa Lorena detrás mía- Presta mucha atención a todo lo que te cuenta Elenita que esta nueva tecnología no tiene nada que ver con el antiguo teléfono.

Unax había dejado la caja sobre mi mesa y miraba con una media sonrisa el contenido del neceser para emergencias de Paula. Yo me apresuré a recogerlo todo al tiempo que notaba como mi cara adquiría un color rojo ardiente.

Él comenzó a desembalar la nueva centralita y yo  a observar como se movía. Vestido con  una camiseta blanca no muy estrecha pero que cuando se giraba dejaba adivinar un abdomen perfecto, unos pantalones cortos  un poco caídos y unas zapatillas de deporte.  Me estaba hablando pero yo era incapaz de prestar atención a lo que me contaba. Y entonces con una sonrisa en los labios pensé que desde luego si mi continuidad en la empresa dependía de lo que fuese capaz de aprender de Unax ya me podía darme por despedida. Era  entre improbable e imposible que yo recuperase la concentración ante esos ojos verde aceituna.

-Preparada Elena.- preguntó mostrándome de nuevo esa media sonrisa.

-Aha.- es lo único que conseguí articular.

Nos sentamos uno al lado del otro. Bastante cerca. Nuestra piernas se rozaban por momentos y a mi empezaban a dolerme los abductores de tratar de mantenerlos tensos para que no notase la flacidez de mis carnes.

– Verás que esto es super sencillo. En un ratito lo tienes dominado fijo y además yo estaré por aquí un par de semanas más así que cualquier duda que te surja sólo tienes que preguntarme.

Y entonces empezó a contarme cual es la filosofía del Panasonic KX-TDA15, y yo le escuchaba con atención aunque no era capaz de enterarme de nada. Me contó que se trata de un equipo con un funcionamiento muy intuitivo y yo de pronto tuve la intuición de que Paula haría uso  de al menos tres de los artículos de su neceser de emergencia  y he de aclarar que ella siempre viene perfectamente maquillada e hidratada.¡ Quien fuera Paula!.

Unax además de terriblemente atractivo resultó encantador. Me repitió una y otra vez los procedimientos pero no había manera.Me quedé bloqueada con la funcionalidad de grabación de nuevas tarjetas de visita. Él se dio cuenta de mi bloqueo y en voz no muy alta me propuso que nos tomásemos un café para despejarnos un poco. No se que me ocurría pero sólo fui capaz de asentir y sonreír como una tonta.

Entonces nos levantamos y nos dirigimos a la puerta me cede el paso y yo me alegro enormemente de no haberme puesto los pantalones blancos que aunque muy cómodos me hacen un culo enorme.

En la cafetería después de pedir en la barra Unax me preguntó si quería que nos sentemos al fondo en un sitio con  menos ruido y donde poder charlar más tranquilamente.  De nuevo me cede el paso y se sienta a mi lado. No frente a mí, a mi lado y de nuevo  nuestra rodillas se tocan.  Hablamos de todo un poco, me cuenta que viene de un pueblo con mar que ya no tiene pareja, que le gusta cocinar, y me ha ofrecido así como si fuese lo más natural cocinar una noche para mí antes de que regrese a Bilbao. Casi me atraganto con la coca cola que estaba bebiendo. Yo no estoy acostumbrada a estas cosas.

Volvemos a la oficina y a mi la jornada de hoy se me hace super corta. Me sorprendo tonteando con Unax en alguna ocasión  y de pronto tengo que marcharme y no me apetece. Unax me da dos besos y se despide hasta mañana y salgo de la oficina y camino como si no pisase el suelo. De pronto me siento ligera como si hubiese sacado un montón de piedras de mi bolso y estoy deseando llegar mañana a la oficina y ponerme uno de mis nuevos conjuntos de lencería tal vez incluso de una vuelta por el centro y compre algo con lo que me sienta por fuera igual que me siento por dentro.

 

 

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2 respuestas a UNAX

  1. Chicas, que en realidad he disfrutado del texto, mirad que pendiente estaré cuando escribáis lo que os sucedió al día siguiente.
    Abrazo.

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  2. luismi dijo:

    Muy buenos los dos últimos que habéis subido……..😊

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