Elena. Mirando al infinito.

Breaktime

 

Desde que Unax se marchó y dejó de formar parte de mis rutinas diarias me siento más perdida si cabe que nunca. Al principio manteníamos largas conversaciones por whatsapp, luego poco a poco nos quedamos sin palabras y ya solo nos enviábamos emoticonos. Al principio esas caritas amarillas incluían algún corazón después se volvieron cada vez más sosas hasta que no supimos que enviarnos.

Yo he pasado de mi estado de actividad casi incesante a una apatía que me deja horas mirando al infinito y esperando no se muy bien qué. Echo de menos los planes, las risas, los encuentros no siempre casuales por los pasillos, echo de menos sus besos, sus caricias, sus palabras, pero no echo de menos sus labios, sus manos o su voz. Lo que de verdad me falta desde que Unax se marchó es cómo me hacía sentir, es como me veía yo en el espejo cuando sabía que iba a encontrarme con él o cuando regresaba a casa después de una tarde de besos adolescentes. Echo de menos la chica que he sido.

En el trabajo no me concentro y tener que trabajar todos los días con el puñetero equipo que montó Unax no me ayuda mucho en parte porque me lo recuerda constantemente y en parte porque malgaste el tiempo de sus explicaciones tonteando y no aprendí como hacerlo funcionar correctamente.

Fantaseo con la idea de que me despidan y así poder pasarme las horas mirando al infinito, recordando y sonriendo, llorando y recordando.

Ya apenas recibo algún saludo perdido en el tiempo. Está claro que él no me recuerda o al menos no como lo hago yo. Tan intensamente, con tantos detalles. Me paro a analizar mi situación delante de una taza de café sentada en el salón de mi casa y concluyo que él no me recuerda porque está acostumbrado a estas cosas, a seducir a treintañeras despistadas.

No se cuanto tiempo he pasado inmóvil en el sofá pero ha debido de ser mucho porque el sol se ha escondido y Marcos me lanza una mirada reprobadora desde la puerta. Y sé lo que piensa. Piensa que aun no me he quitado siquiera la ropa desde que llegué de la oficina hace 5 horas, que las camas seguirán sin hacer y que no se donde están las niñas pese a que hace al menos dos horas que debían de haber regresado a casa.

No tengo disculpa. No quiero disculparme pero se que en cualquier momento Marcos me pedirá explicaciones y no podré dárselas.  O sí?

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